La importancia de las organizaciones de y para personas con discapacidad

 

        Actualmente, como sabemos, existe una marcada incidencia ideológica de los Organismos Internacionales sobre los modos de pensar la discapacidad. Esta incidencia se presenta como mapas cognitivos y normativos que guían el accionar de los diferentes Estados.

        En el año 2006 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, presentándose un cambio en la consideración de la discapacidad, pasando de una preocupación en matería de bienestar social a una cuestión de Derechos Humanos.

        Este cambio fue receptado de manera amplia e incondicional por el Estado Argentino, al incorporarse el instrumento internacional a nuestro derecho positivo y, posteriormente, al dotarlo de jerarquía constitucional (en virtud de las Leyes 26.378 y 27.044 de 2008 y 2014 respectivamente).

        En este sentido, la ideología da cuenta de un modo de pensamiento que, combinado con múltiples factores (valores, cultura, identidad, etc.), resultará en un estado de cosas deseables. Ahora bien, entre ese estado deseable, “lo que debe ser”, y “lo que es”, existe una marcada brecha y he ahí el lugar donde las Organizaciones Civiles del sector deben jugar un papel protagónico.

        Es de sobrado reconocimiento y mérito el accionar que, individualmente y como conjunto, desarrollan nuestras Organizaciones rionegrinas en el vasto territorio de la provincia, entendido no solo como espacio geográfico, sino también social y político, y es en este espacio donde se pone de manifiesto la realidad compleja, desigual y heterogénea que ellas presentan.

        Las mismas muestran muchas veces ideologías, intereses y exigencias plurales y contradictorias, exhibiendose solo como un espacio de acción individual y no como el resultado de un accionar conjunto capaz de influir en la Agenda Pública y por consiguiente en el proceso de formulación de las políticas dirigidas al sector.

        El accionar diario, los conflictos internos, las asimetrías de poder y la dispar capacidad de lobby de algunas de ellas, hacen que se pierda de vista un horizonte común y que debamos interrogarnos si es necesaria -y posible- una lógica de acción colectiva.

        Más aún, algunas Organizaciones no logran siquiera alcanzar la condición de “actor”, ya que no cumplen con los requisitos básicos formales de una persona jurídica. Se verifica incluso un preocupante índice de “mortalidad” de Instituciones del sector.

        Frente a este escenario, creemos que resulta imprescindible el desarrollo de un accionar conjunto sólido y efectivo en uso de los espacios formales e informales existentes, y la implementación de nuevos escenarios si así se requiriese, para generar espacios de diálogo, concertación y coordinación en conjunto con los otros dos sectores (sector público y sector privado).

        Nuestra búsqueda debe orientarse a conseguir el reconocimiento y la legitimación del conjunto de las Organizaciones ya no como objeto o beneficiario de la remanida relación dicotómica “sujeto-objeto” sino en una relación “sujeto-sujeto”, en donde participemos en forma directa, activa y vinculante en la formulación, implementación y evaluación de las políticas que nos afectan, erigiéndonos como actores de nuestro propio desarrollo.

        Actores con una clara visión de trabajo, capaces de construir, cartografiar su territorio geográfico, social y político con sus espacios representativos. Actores que contribuyan a revertir la persistente paradoja de haber alcanzado el más alto ordenamiento jurídico en materia de discapacidad y verificar aún en diversos casos su incumplimiento y la imposibilidad de ejercicio de muchos de los derechos consagrados en dicho ordenamiento.

        Siguiendo a Acuña y Bulit Goñi1, no debemos dejar de observar que la moderna definición de discapacidad tiene dos implicancias en el ámbito de las políticas públicas:

1.- Su diseño debe ser flexible y su implementación revisada con frecuencia para adecuarse a la evolución de la temática.

2.- El eje de las acciones no está en las personas con discapacidad sino en el contexto social en el que ellas tienen derecho a desenvolverse.

        Este proyecto tiene, desde el enfoque de la Ciencia Política, el objetivo de relevar la importancia de las Organizaciones de la Sociedad Civil en Río Negro, a través del levantamiento de evidencia, datos e indicadores que permitan observarla y posicionarla como un tema de interés público y de presencia efectiva en la agenda del Estado.

 

 

Yani






Licenciada Yanina Salinas

Directora de Proyecto
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1) Acuña C. y Bulit Goñi L. Políticas sobre discapacidad en Argentina. Siglo Veintiuno Editores. 2010.


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