El trabajo y la calidad de vida de las personas con discapacidad

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El acceso al mundo laboral, a un puesto de trabajo, es fundamental para la autonomía de las personas y su independencia económica, tengan o no una condición de discapacidad. El trabajo mejora la calidad de vida de todo ser humano.

Lic. Adriana Chercover chercoveradriana
Dir. Técnica Fundación Nexos
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Para nuestras sociedades, el empleo, el trabajo, representan aspectos de suma importancia que condicionan nuestras vidas, nuestras relaciones, nuestra inclusión en la sociedad.

En el caso de personas con discapacidad – o, genéricamente, con diversidad funcional-  la inserción al mundo laboral es una vía que conduce y contribuye fuertemente a su inclusión en la sociedad. En este sentido, favorecer la igualdad de oportunidades en el acceso al mercado de trabajo resulta esencial para llegar a más altos niveles de calidad de vida para todos en una sociedad más cohesionada.

En nuestro entorno cotidiano actual, el trabajo se ha convertido en la vía por excelencia para conseguir una plena participación en la sociedad y favorecer la igualdad de oportunidades. En las legislaciones vigentes, el trabajo representa un derecho humano universal que permite conseguir la integración social de las personas. A pesar de ello, la diversidad funcional constituye un serio obstáculo para acceder a este derecho.

En el caso de los trabajadores con discapacidad, por ejemplo, el trabajo adquiere una importancia primordial por el valor social que éste comporta, ya que a través de él se favorece la consolidación del sentimiento de utilidad social, cobrando además importancia porque a través del trabajo, se consigue la independencia económica necesaria para “solventar” la autonomía e independencia de alcance más general a la que todo ser humano aspira.

Históricamente, el colectivo de las personas con discapacidad ha sido alejado o relegado del mundo laboral, ya que la diversidad, la diferencia y un cierto nivel de dependencia, implican prejuicios sociales que no favorecen su inclusión sociolaboral.

unomasEstas reticencias son a menudo fruto de una imagen distorsionada y limitada de la problemática de este colectivo y de una falta de información, que comporta el desconocimiento de los diferentes tipos de discapacidad –con sus reales limitaciones y pontencialidades-, de los puestos de trabajo susceptibles de ser ocupados por personas con diversidad funcional y de la noción de accesibilidad, adaptabilidad y usabilidad que deben observar estos puestos.

En la actualidad se constata que aún no se ha llegado a una verdadera inclusión en el mercado laboral de las personas con diversidad funcional, y especialmente de personas con discapacidad, a pesar que existen diferentes marcos legislativos de diversos ámbitos para favorecerla.

Es por ello que hay que conocer y valorar a la persona, según sus habilidades y capacidades y dar la oportunidad de ingreso al entorno de trabajo, propiciando, de esta manera, su desarrollo personal, profesional y económico.

Finalmente, es importante tener en cuenta que, más allá de las características personales y del sentido utilitario que esta noción contiene, ante todo somos personas y, como tales, todos tenemos derecho a vivir en sociedad y acceder a un empleo digno en igualdad de condiciones.